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Channel: El Hombre de Anchiano
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El Yin y el Yang.

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La dualidad existente en todas las cosas. Dos fuerzas opuestas y complementarias. Una, el norte; la parte oscura y nubosa de la montaña. La otra, el sur; la parte soleada de las faldas de ella. [N.del A.: Gracias, Wikipedia]

Ready. Steady. Go!!!Se ha abierto la veda. Las elecciones generales están a la vuelta de la esquina y ya se están encargando de recordárnoslo los medios de comunicación con encuestas, noticias, debates y entrevistas reales o ficticias (porque de todo hay en la viña del señor Higgs). Este último punto asoma la cabeza sobre todos los demás por el mero ofrecimiento de más chicha al análisis del entrevistado. De hecho, cada vez está más claro que la nueva política va de eso: de saber cómo improvisar ante preguntas incómodas y soltadas elegantemente a contrapié como un revés de Roger Federer, o preguntas repreguntadas vehementemente. Nada de preguntas con respuesta estudiada… si acaso, alguna línea roja a la entrada de un jardín que ni unos ni otros quieren pisar.

Después de tener claro ese nuevo concepto en política, podemos diferenciar a los políticos por su capacidad de adaptación a los tiempos. Un ejemplo muy esclarecedor: desde que Obama llegó a la Casa Blanca, ha concedido más de 800 entrevistas en late-shows (bailes incluidos), en informativos, revistas, etc, etc, etc… Rajoy 31, como al mus. Son los datos, y dan pena. Ese señor que gobierna nuestro país no es capaz de argumentar sin leer y no meter la pata, ni ser entrevistado sin pactar las preguntas, y ya no te digo de hablar a las masas como en sus ya famosos mitins de perogrullo. Para muestra, el botón de 5 minutos en Onda Cero con Alsina. Podría decir “lamentable”, pero se ajusta más “patético”. Me imagino a su gabinete llevándose las manos a la cabeza como el mono del WhatsApp con cada respuesta o frase de cosecha propia de don Mariano.

Dicho esto, creo que debemos congratularnos porque la nueva política haya aterrizado por fin en nuestra televisión más allá de un debate como el que el año 1.993 protagonizaron Aznar y González. No pude ver la entrevista a dos de Évole a Iglesias y Rivera en directo, pero ante el éxito cosechado y gracias al milagro de la televisión a la carta en internet, me dispuse a verla para comprobar si tenemos motivos para pensar que lo mejor está por llegar… y que igual hasta me animo a ver algún Consejo de Ministros en 2.016. Todo se andará. Independientemente de la afinidad de cada uno con lo que (se) dijeron el pasado domingo, creo que lo relevante fue que la distensión -a veces forzada- que sobrevolaba los cafés de los protagonistas acabó dejando entrever qué cosas piensan sus partidos en determinados puntos críticos de política social. Bien. Póker descubierto. El punto coloquial, los tacos y el enfrentamiento en determinados momentos dejan claro que se puede discutir sin hacer el ridículo como ocurre en el congreso cada vez que hay que hablar de cosas serias. No se puede estar al 100% de acuerdo con lo que dijeron cada uno, pero sí que quedó transparentemente representado el tipo de enfrentamiento dialéctico que se verá en el gobierno a partir del año que viene. Un choque en el que basta con que uno diga que no se quiere caer en el “y tú más” para centrar el tiro en lo contencioso y dejarse de estupideces como recordarse los innombrables cada vez que se ponen delante del micrófono. Ambos se complementan muy bien como si fueran el yin y el yang. Cada cuál que otorgue el quién es quién.

Esperemos que este debate sea la primera piedra de un tipo de programas que esclarezcan las incertidumbres que nos quedan cada vez que Rajoy habla, perdón, lee delante de un plasma. Pensando que los ciudadanos somos imbéciles. Sin pensar en algo tan simple como que, a día de hoy, sacamos nuestras propias conclusiones buceando un poco en internet. Lo único que se ve que tienen claro en su gabinete es que los viejos que les votan no tienen internet donde buscar, y que si necesitan algo sólo tienen que poner el foco en aquellos tiempos pasados en los que los pobres viejos y sus herederos ideológicos les agradecen volver en espíritu cada vez que se acercan elecciones: despertar el facha que llevan dentro, que en la dictadura les hizo vivir bien. Sin ver que la luz ha subido el 70% desde que empezó la crisis, por ejemplo. O que es el doble de cara que en EEUU, también por ejemplo. Es más fácil para ellos usar la política del miedo o el recuerdo para que los votantes que ya tienen sigan votándoles, que explicarles las políticas de ajustes con la claridad que hacen los nuevos porque sería perjudicial. Luego dirán que se han pegado la hostia, pero bueno, allá ellos. Yo tengo claro quienes son hoy en día el yin y quienes son el yang, porque por si no lo sabéis, también hay yin y yang dentro de cada yin y de cada yang. Sólo es cuestión de buscarlo.

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